Recuerdos de la televisión argentina. Esta madrugada del 11 de agosto de 2007 Santa Clara de Asís (vísperas del día de la televisión argentina) de la cual Clara es “patrona”, me viene a la memoria momentos, hechos y anécdotas de los cuales viví en la pantalla “chica” por más de cincuenta años.
En el “viejo” Canal 7 (L.R.3 – televisión) poníamos en la escasa programación dibujos animados y documentales muy antiguas y sin sonido la cual le agregamos una banda musical. Y la falta de experiencia hacia que no midiéramos su duración, lo cual traía aparejada que al final del “fin” apareciera la cola final de protección y otros títulos que nada tenían que ver con el film.
En 1960 teníamos en todo el país 2.700 salas cinematográficas. Con la salida al aire de los canales 9 y 13, en 1963 solo quedaban 1900. En 1968 las estadísticas marcaban en Capital Federal 145 salas. En el gran Buenos Aires 178 salas. En las provincias argentinas 1.156 salas En total 1.599. Para los años 1972/73 teníamos 1.200 cines. En 1994 llegamos a la cifra más baja en la historia del biógrafo: 400 salas. Hoy actualmente se duplico y continúa en aumento.
En el único canal de TV (el 13) que se entronizo la imagen de Santa Clara de Asís en 1966, donde fui testigo y filme la ceremonia a la que concurrieron artistas, directores, técnicos periodistas y otros y se encuentra en el pasillo central de la planta baja, donde se mantiene y nunca cambio de lugar.
Durante los primeros años del sesenta eran visitados todos nuestros canales por varios de sus pares de Latinoamérica. ¿El motivo? En la forma que “jugamos” con las luces dentro de los estudios, cosa que mejoraba los decorados (no olvidemos que la TV era en blanco y negro). Y agrego: muchos de estos técnicos extranjeros cambiaron la historia de la televisión en sus países, sobretodo en Brasil.
Durante años en mis viajes por Europa llegue a la conclusión que nuestra pantalla chica superaba ampliamente a muchos países. La calidad humana y técnica de nuestros muchachos no los superaba nadie.
Se vivían momentos intensos y desesperantes. Con un “alambre” y una pinza todo tenía solución. En los noticieros trabajamos con filmadoras mudas y había que darle cuerda para que funcionaran (estos casi fue hasta en l979). Nos daban un rollo de película virgen de treinta metros y que tenia una duración de un minuto y medios (escasos), donde realizamos hasta tres notas.
Se salía al aire con películas de largo metraje en vivo. Se prendía el telecine (proyector) y adelante con los faroles… Reforzamos las pegaduras del film con doble acetona o cinta de papel. No se podía cortase el film. Se trata de orgullo decir “se proyecto entera, sin que se cortara”…
En fin. En otra madrugada seguimos “charlando”.
Roberto Di Chiara
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