Agosto 25, 2007
La publicidad en el cine, antecedentes…
La publicidad dentro de la sala de cine. A fines de los años treinta, en los intervalos, la publicidad llegaba a través de un proyector de diapositivas. No se trataba de láminas de celuloide, sino de placas de vidrio pintadas a mano, con dibujos y leyendas que se proyectaban unos quince segundos cada una. Yo ví este sistema en los cincuenta, y no sólo dentro de la sala. En la esquina de Manuel Estévez y Av. Mitre, en Avellaneda, se proyectaban estas publicidades en una pantalla de cinco por seis metros, arriba del edificio del Banco de Boston. Cuando salíamos del cine "Colonial" era cuestión de acomodarse en una mesa de la pizzería "Súper" y sentarse a mirar entre porciones de muzzarella y tragos de "naranjín", ya que cada diez o doce publicidades venía algún corto de Chaplin. En la pantalla que se encontraba en el club de pesca de Quilmes, (Provincia de Buenos Aires), a treinta metros de la rambla, cumplíamos el mismo ritual; pero acompañado por langostinos, camarones y cerveza. Esto fue un antecedente de los autocines, que aparecieron en nuestro país en los sesenta y duraron aproximadamente una década. Por suerte conservo en mi archivo algunas de aquellas placas, junto a volantes y programas de cine. Algunos corresponden a las funciones de Semana Santa; se imprimían en cartón satinado con una imagen de Cristo en la parte anterior y el anuncio de la película al dorso.
Roberto Di Ciara
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