Junio 28, 2007
Éxitos en el que uno, supero 50 años después…
Éxitos en el que uno, supero 50 años después… Radioteatros.
El primero se llamo "Chispazos de tradición" fue el primer radioteatro en episodios diarios, creado por el escritor español González Pulido.
Habían aparecido las primeras radios. Y cuando se escucharon los primeros capítulos de "Chispazos de tradición" desaparecían como el agua los aparatos de radio, que la gente buscaba como si fuera el pan. Fue una verdadera revolución. Los que no tenían la suerte de poder comprar una radio, se las ingeniaba para llegar de visita a una casa amiga -llevando las facturas para el mate- y así, reunidos en el patio 0 de la salita, se asombraban escuchando las voces de los actores y las historias de "El gaucho solitario" al que no se le conocía la voz, solo el sonido de los cascos de su caballo, ya que el solitario aparecía en escenas culminantes, trayendo el suspenso para que al día siguiente se repitiera la escena de las vecinas que se juntaban a escuchar "Chispazos de tradición", el primer radioteatro argentino, escribió por un español e interpretado por un elenco en el que las figuras eran dos: el caballo del gaucho solitario y Churrinche. Churrinche -nombre de un pajarito- era el gauchito gracioso, que contaba graciosamente los chismes con los que divertía a los oyentes y los hacia olvidar por un momento la tensión que provocaban los diálogos del programa. Churrinche, el gracioso personaje creado por González Pulido, era encarnado por un comediante excelente: Mario Amaya, y en este programa que marco toda una época, empezó a tener suma importancia el LOCUTOR.
Es que el comienzo de "Chispazos de tradición", era con una guitarra -todos los días en vivo- dándole fondo musical a un recitado del locutor Rodolfo Díaz Gallardo.
Díaz Gallardo, dotado de un excelente timbre de voz, era además un muy buen actor. Estoy seguro que muchos como yo, recordamos aquellos versos que surcaban el aire, al comienzo de "Chispazos de tradición".
Todo cristiano al nacer,
trae dos alforjas vacías.
Solicita la vida se las "enyena"
poniendo en una las penas,
y en otro las alegrías.
¡Y la virtud superior,
del hombre que tiene luces,
en no perderse en los cruces,
al repartirse las cargas!
Y tantear que las amargas,
no pesen más que las dulces…
Cuando se apagaron los ecos de "Chispazos de tradición", junto con la vida de su creador González Pulido, Rodolfo Díaz Soler, se enrolo en las filas de los primeros locutores que tuvo la incipiente radiotelefonía. Y fue locutor en Radio El Mundo, donde al escucharlo sentíamos como rodaban algunas lágrimas, recordando aquellos comienzos de "Chispazos de tradición", el primer radioteatro argentino.
Mario Amaya, el Churrinche de "Chispazos de tradición", incursiono años mas tarde en aquellos fantásticos radioteatros de Radio del Pueblo, donde Hugo Fontana era locutor. Fontana, unos años después seria palabra mayor en el tango: Hugo del carril. Ese fue el seudónimo que lo llevo a la fama, a que el locutor de voz nasal-engolada que se escuchaba anunciando discos o cantantes en vivo por Radio del Pueblo.
Y tuvieron que pasar muchos años para que la radio volviera a tener una atracción comparable con "Chispazos de tradición", donde se juntaban los vecinos que no tenían radio para escuchar el programa. Y fue cuando en Radio Argentina, Delfor presenta "La revista dislocada" que de inmediato, paso a Radio Splendid para transmitirse en cadena y llegar a todo el país. Como en el caso de "Chispazos de tradición", la dislocada fue una "locura colectiva". Se suspendían actos de diversas actividades para escucharla. En la mesa familiar de los domingos, nadie hablaba solo escuchaban y se divertían con los personajes creados por Delfor.
La dislocada fue primera en casi todos los rubros del humor. Primera en crear personajes que aun hoy, se recuerdan con cariño porque nos marcaron momentos gratos de nuestras vidas. Primera en utilizar al locutor como una figura más del programa, ya que Delfor incluía en sus libretos los avisos publicitarios. Y uno estaba escuchando una parodia de una película como Tarzan y ese episodio terminaba, por ejemplo: con Nelly Beltran desesperada en la selva por la aparición de los indios y gritaban:
-¿Estos indios son antropófagos?
-¡Si, comen carne humana!
-¿Así que nos van a comer vivos?
-No, si traer anatómicos CA-SI!, contestaba el indio (Aníbal Cufré).
El locutor comenzaba así, a tener suma importancia en los programas de mayor audiencia, como vamos a detallando en las paginas llenas de recuerdos de toda una vida.
Roberto Di Chiara
criado por rdichiara
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