Junio 28, 2007
Buena presencia, calidad y voz
Buena presencia, calidad y voz: Un señor locutor. Roberto Miró había nacido en la Capital Federal (Buenos Aires), el 25 de marzo de 1909, y fue con Carlos Paz, los dos locutores de mayor altura. Miró cursó sus estudios en el colegio Lasalle, para luego pasar al Colegio Militar hasta que, por razones estrictamente familiares debió trabajar. Y lo hizo en el Banco Hipotecario Nacional.
Su buena presencia, su calidad y bien cultivada voz junto con su perfecta dicción, lo llevaron muy pronto a dedicarse a la profesión que la mayoría de los jóvenes de aquellos años preferían: la locución. Y fue un gran descubridor de talentos el que llevó a Radio Stentor: Don Antonio Di Lielo (que años más tarde descubría y llevaría al estrellato al cantor Jorge Duval) Cuando don Antonio llevó a Miró a Radio Stentor, esta emisora tenía un nutrido elenco de locutores de gran jerarquía, pero tras la prueba y cuando le iban a decir que “lamentablemente nuestra plantilla de locutores está completa” el director de la radio fue informado que uno de los pilares del elenco Carlos Ginés, había firmado con Radio El mundo, cambió automáticamente la suerte de Roberto Miró que queda contratado por Radio Stentor donde comenzó sus labores inmediatamente.
Con el correr del tiempo, Roberto Miró fue escalando posiciones merced a que seriedad y concentración en las tareas y a su denodado empeño en fijarse metas cada vez más exigentes, que las iba cumpliendo a conciencia, como si se hubiera jurado asimismo que debía hacer esto ó aquello.
Roberto Miró fue un apasionado de la música, admirador ferviente de Carlos Gardel, lo que presentó en diversas ocasiones en los espectáculos teatrales en los que habitualmente ofrecía el inolvidable “morocho del abasto”.
Sus destacadas intervenciones en programas especiales de la emisora, llamaron poderosamente la atención de los directivos de la firma Norteamericana Haynes, que ya habido comenzado sus actividades en el País como editora del diario El Mundo y terminaba de construir el edificio –hecho espacialmente para radio, con variados estudios y un extraordinario auditórium- en la calle Maipú 555, hoy ocupado por Radio Nacional.
Roberto Miró fue el “eterno locutor”, sobrio, de inconfundible y correctísima dicción que siguió en Radio El Mundo hasta su retiro de toda actividad, dejando un vació muy difícil de llenar y la sobriedad de su trabajo, su eficacia indiscutible y su hombría de bien.
Roberto Di Chiara
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