Mayo 27, 2007
Como fue destituido el Gral. Levingston
“Como fue destituido el Gral. Levingston” (presidente de facto argentino). Lo que nunca se contó. Testimonios exclusivos de los años setenta en la dictadura militar argentina. Años en la que compartía las veinticuatro horas junto a mi cámara auricon de 16 mm en busca de la nota periodística me llevo a plasmar acontecimientos de la actualidad argentina. Hacia algunos meses que había dejado de trabajar en el diario “Clarín” de Buenos Aires y la política estaba al rojo vivo. El Gral. Ongania era el presidente y era sustituido por un militar poco conocido, Levingeston. Duro poco en el mandato. Lanuse (otro militar) se hacia cargo del gobierno. Todos esos acontecimientos los viví en un año, donde nota tras nota logre “unir” una parte de la historia de nuestro país. Hoy me encuentro con un material exclusivo que el pueblo tendrá que ver. La siguiente es la reseña de un colega que lo cuenta así:
El régimen militar ya no era tal. Diez días después de la destitución de Ongania por decisión de los tres miembros de la Junta fue designado un general con destino en Washington llamado Roberto Marcelo Levingston, para quien el nombramiento fue tan sorpresivo como para la opinión pública que lo desconocía. El 23 de marzo de 1971 renunció. En esos trescientos días, la gestión de Levingston mostró cómo podía llegarse a un cargo sin la percepción de los límites.
La primera tentación del nuevo presidente fue la de decidirse por la "profundización" de una revolución inexistente mientras había aceptado gobernar bajo la tutela de la Junta Militar en resoluciones de "significativa trascendencia" y veía crecer la violencia cruzada. La ola de asesinatos políticos arrasó, no sólo con Aramburu, sino con el importante dirigente sindical José Alonso, y siguió con el asalto de La Calera y Garín, atribuido a un grupo denominado Fuerzas Armadas Revolucionarias.
En medio del asedio guerrillero, de la desconfianza sindical y de la vigilancia militar, Levingston se proponía descabezar a los partidos, convocar a la "generación intermedia", armar un nuevo modelo de país y retomar la ambigua idea de un "proyecto nacional". En suma: el peronismo sin Perón, el radicalismo sin Balbín, y los partidos sin sus líderes.
La respuesta de los mediadores políticos -Ricardo Balbín, Vicente Solano Lima, Jorge Paladino por el peronismo, Manuel Rawson Paz y otros- fue un documento llamado La Hora del Pueblo del 11 de noviembre, en el que demandaban el cumplimiento de un plan político con llamado a elecciones libres y sin proscripciones, y el cambio de la orientación económica. Lo suscribían la Unión Cívica Radical del Pueblo, el partido Justicialista, la democracia progresista, el partido socialista argentino, la U.C.R. Bloquista de San Juan, y no estaban los demócratas cristianos, el radicalismo intransigente, el socialismo democrático, el comunismo y el Movimiento de Integración y Desarrollo de Frondizi.
La coalición objetiva que La Hora del Pueblo evocaba era, principalmente, la de peronistas y radicales, la hora de los partidos políticos y de los líderes marginados por Levingston. Al comenzar 1971, la designación como gobernador de Córdoba de un conservador reaccionario llamado José C. Uriburu, permitió comprobar cuán lejos estaba el presidente de entender lo que pasaba a su alrededor, y cuál era el balance de la "revolución argentina". Había llegado con un golpe contra un presidente constitucional en nombre del orden, la autoridad, la racionalidad económica, la modernización del país. Cinco años después había acumulado frustraciones. El 23 de marzo de 1971 la renuncia de Levinsgton puso fin a una doble aventura; la primera, una revolución que no fue; la segunda, la de un presidente que fue convocado para administrar una transición y quiso ser líder sin seguidores. Ambos fracasos dieron el argumento de la gestión del general Alejandro Agustín Lanusse.
Sobre estos acontecimientos llegue a filmar en rollos de 16 mm (reversible) con sonido óptico y magnético y película de doble perforación más de cincuenta carretes de 15, 30, 60 y 120 metros en blanco y negro, donde no faltaron reportajes, notas, conferencia de prensa y hechos del momento. ¿El porque del blanco y negro…? Cuando filmaba todavía estábamos en la etapa del cine en ese formato y además esas notas se pondrían en la televisión la cual todavía no había llegado el color.
Roberto Di Chiara
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